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Listado de Notas y Ponencias

- Hay que crear un mecanismo de legitimación intelectual
Telesur

- El Estado garantiza a las comunidades el derecho a las comunicación
Telesur

La responsabilidad criminal de RCTV
- Telesur y el sentido de su existencia en las Jornadas de Caracas
Argenpress

- “Estamos cambiando la realidad” del neoliberalismo
Telesur


- Las frecuencias de radiodifusión son patrimonio de la humanidad, administradas por:
los Estados, para satisfacer el bienestar de sus pueblos

TeleSUR

- Todos somos comunicadores
TeleSUR

- Otro periodismo también es posible
TeleSUR

- Por la recuperación del relato popular contra la mistificación mediática
TeleSUR

- ''El tema de RCTV no tiene nada que ver con libertad de expresión'', ratifica ministro
venezolano

TeleSUR

- El cineasta argentino Tristan Bauer propone que los estados sean dueños de los
medios para crear una nueva televisión para América Latina y el mundo

TeleSUR

- Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados
TeleSUR

- Prensa Latina: una experiencia alternativa
TeleSUR

- La propiedad social de los contenidos
TeleSUR

- Alerta ante pretensión de EEUU de controlar internet
TeleSUR

- “La comunicación pública va más allá de la libertad de expresión”, asegura abogado
García Castillejo

TeleSUR

- ''El fin de una concesión es algo regular y habitual en Europa'', aseguró historiador
Tariq Ali

TeleSUR

- Danny Glover: “En Estados Unidos no se debate sobre el control de los medios”
TeleSUR

- ''Debe generarse un nuevo orden socialista para la comunicación e información'',
sugiere vicepresidente de TeleSUR

TeleSUR

- Inauguran en Venezuela jornadas internacionales de comunicación impulsadas por
TeleSUR

TeleSUR

- ''No hay fórmulas únicas para construir medios de servicio público'' señala Fernando
Buen Abad Domínguez

TeleSUR

Ministro venezolano se reúne con Consejo Asesor de TeleSUR
- El 28 de mayo nace una nueva televisora en Venezuela
TeleSUR

"Los medios no deben actuar como un gueto'', advierte periodista Pascual SerranoCaracas
TeleSUR

- Fundación ''Federico Engels'' y la Campaña Internacional ''Manos Fuera de Venezuela'',
saluda Jornadas Internacionales de Comunicación

Fundación de Estudios Socialistas “Federico Engels y Campaña Internacional :
“Manos Fuera de Venezuela”

- Pascual Serrano: Es hora de que la democracia llegue a los medios
Caracas / ABN

- Democratización de los medios será principal debate en jornadas de Telesur
Caracas / ABN

- TeleSUR celebrará este mes jornadas internacionales sobre comunicación
Caracas / TeleSUR

- Debatirán en Caracas sobre información y propiedad de los medios
Caracas / Prensa Latina




Hay que crear un mecanismo de legitimación intelectual

El ministro de la Cultura de Cuba Abel Prieto, hizo énfasis en la necesidad de fomentar y difundir la información artística y literaria en América Latina, por lo que hizo referencia al discurso inaugural de las jornadas, "El derecho ciudadano de informar y estar informado", donde el presidente de Venezuela Hugo Chávez recordó el Congreso de Valencia de 1937, donde importantes figuras latinoamericanas y universales como Nicolás Guillen hicieron frente al fascismo.

Prieto señaló que en la actualidad la información sobre el cine, la música, la literatura y la industria del entretenimiento en el continente está "articulada por las corporaciones privadas".

En ese sentido, explicó que son las grandes empresas las que deciden "quiénes son famosos y quiénes no" y que son esas jerarquías mediáticas las que constituyen un modelo que no tienen nada que ver con el aporte del artista sino con los negocios y con los intereses ideológicos hegemónicos de los medios.

Se refirió entonces a premiaciones estadounidenses como los Oscar, los Grammys o los de las grandes casas editoriales los cuales sólo tienen interés en "vender y reforzar un fetiche determinado".

"Esos premio son un pasaporte hacia el olimpo", recalcó. "El artista que es premiado entra al mundo de princesas, príncipes y toreros", por lo que las informaciones sobre actos públicos, por ejemplo, no son el acto en sí sino las "personalidades" que asisten a el.

El ministro indicó que las auténticas culturas populares están excluidas de los grandes medios, por lo que instó a reforzar el cine en América Latina para que importantes personajes de la historia como Emiliano Zapata y Federico García Lorca, no sean representados por las grandes producciones hollywodenses, que sólo buscan presentar un mundo exótico y una realidad adulterada de los verdaderos hechos históricos latinoamericanos.

Los importante es "cuánto dinero ganan los actores", dijo Prieto haciendo referencia a los "famosos" como un fuerte símbolo de consumismo.

"El intelectual o artista promovido por los grandes medios debe ser frívolo además, no tiene opinión pública, sino que siguen por completo el discurso hegemónico de los grandes imperios", acotó.

"Hay q crear un mecanismo de legitimación intelectual", dijo.

El ministro cubano hizo referencia al hecho de que los intelectuales de izquierda "están envejeciendo", en ese sentido, comentó que son muy pocos los jóvenes que han encontrado una plataforma para darse a conocer.

"Desde los años 70 la derecha ocupó todos los espacios radioeléctricos, privando a los jóvenes y figuras intelectuales de izquierda de la posibilidad de expresarse".Por ello, hizo un llamado para "crear un mecanismo de legitimación intelectual", un modelo que parta de la necesidad de difundir y divulgar la cultura latinoamericana para dar conocer a los grandes artistas del continente.

Entre esas nuevas formas de legitimación, Prieto reseñó diferentes premios latinoamericanos como el premio Libertador, el premio del Fondo Cultural del ALBA, el premio Rómulo Gallegos y el premio que entregó TeleSUR en el festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

El ministro Abel Prieto hizo especial mención de la necesidad de tratar de articular los núcleos de resistencia cultural del continente, a fin de identificar "lo noble y digno del continente".

Abel Prieto (Cuba)


El Estado garantiza a las comunidades el derecho a las comunicación

La presidenta del canal venezolano Vive TV, Blanca Eckout, presente en las jornadas internacionales de debate sobre "El derecho ciudadano de informar y estar informado", se refirió al proceso que se sigue en Venezuela para democratizar los medios, a través de los medios comunitarios para servir a los derechos humanos de los ciudadanos.

En ese sentido, recordó que es el Estado el que garantiza a las comunidades las herramientas del derecho de la comunicación como un compromiso para darle la palabra a la gente, por lo que esa comunicación debe nacer desde la calle, desde los barrios, desde el pueblo.

Refiriéndose a la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión, Eckout explicó que el documento legal "trata de romper con los monopolios del espectro radioeléctrico, estableciendo que la programación contenga una cuota importante de producción nacional independiente, bien sea de medios privados o comunitarios, pero con miras a que surjan esos contenidos independientes".

Agregó que esa producción nacional busca impulsar diferentes contenidos sobre la diversidad cultural y los intereses autónomos de los pueblos.

La presidenta de Vive TV, apuntó que los usuarios de la radio y la televisión deben ser sujetos activos de la comunicación y que deben organizarse para elegir los contenidos que deseen ver en su espacio radioeléctrico.

En relación con el caso de la televisora venezolana Radio Carcas Televisión (RCTV), Eckout precisó que la no renovación de la concesión a esa planta parte de una premisa fundamental en el proceso de la democratización de los medios y de las comunicaciones en Venezuela que busca romper con el monopolio medio – mensaje, el cual estuvo por más de 20 años en manos de la empresa privada.

Precisó que "el espectro radioeléctrico de un país es un recurso esencial para la vida en sociedad y para el derecho de las mayorías y no en función de un grupo en particular", como el caso de la televisora RCTV.

"El proceso de democratización de los medios en Venezuela incluye iniciativas independientes de cualquier género de producción nacional independiente que active una extensión creativa audiovisual que fue silenciada por la monopolización de los medios privados", dijo Eckout.

Señaló también que el esfuerzo de Venezuela por democratizar los medios surge en respuesta de los años de lucha por tomar la palabra y por generar espacios para la comunicación política y cultural de los pueblos.

La presidenta de Vive TV subrayó la necesidad de "levantar un modelo de comunicación socialista en función de la humanidad", que busque integrar a las naciones, que promueva los valores y la cultura, que sea de carácter popular donde los medios estén al servicio del pueblo y no del capitalismo, que promueva el encuentro de los pueblos y la identidad de los mismos en asociación a la vida en comunidad, a la naturaleza y a la historia.

Blanca Eckout (Venezuela)


Telesur y el sentido de su existencia en las Jornadas de Caracas

Quiero comentar tres aspectos resaltados por tres ponentes durante los tres días de debate y explicaciones, durante las 'Jornadas sobre el Derecho a Informar y estar Informado', asunto ocurrido en Caracas los días 19 y 20 de mayo, convocadas por la emisora Telesur.

Partiendo del hecho de que las distintas mesas de este encuentro, lo mismo que las discusiones de la Primera Asamblea Nacional de Medio Comunitarios, ocurrida en la misma ciudad en las mismas fechas, tratan del mismo problema -relaciones entre el poder, los medios y el derecho democrático a informar y ser informado-, vale la pertinencia de las tres declaraciones que comentaré. Lo que dijeron Tristan Bauer, Yuri Pimentel y Danny Glover.

Sendas jornadas se realizan en el Teatro Teresa Carreño y en el Palacio Federal en forma simultánea y correspondiente, donde se abordaron los siguientes temas: 'Impunidad y poder de los grandes emporios de la comunicación', 'La responsabilidad de los Estados', 'El uso del espacio radioeléctrico como bien público', 'La propiedad social de los medios', la relación de los medios llamados alternativos y los nuevos organismos de poder popular en Venezuela, y las alternativas a la situación actual.

El ponente que llevó el dilema (o trilema: Medios, Poder Político, Poder Popular) hasta sus últimas consecuencias fue Yuri Pimentel, un joven político venezolano emergido en los años 80, que hoy ocupa el cargo de Vicepresidente del canal Telesur. Este hecho, tener una responsabilidad en un gobierno como el bolivariano, aumenta la importancia de lo que dijo.

¿Qué dijo?

'Los pueblos que combaten por ser libres debemos enfrentarnos a esta problemática en términos de una guerra de liberación, para ello debe integrarse un frente anti imperialista mundial y una red de contra información dedicada a desmontar las informaciones generadas por las potencias hegemónicas y generar un nuevo orden socialista de la comunicación y la información' (Fuente: Telesur.org/Jornadas)

Este es el centro de la cuestión. Las derivaciones conceptuales y políticas de esas declaraciones nos conducen a asuntos candentes de estrategia, principios y táctica en la actual realidad de América latina, donde Venezuela es centro de confrontación de eso que define con acierto Pimentel.

Como es obvio, ser centro no excluye, sino al contrario, incluye a los otros países que le alteran el sueño a los jefes del Pentágono en nuestro hemisferio: Bolivia, Ecuador, donde poderosos movimientos de masas han eyectado gobiernos independientes de Washington y cabalgan sobre movimientos sociales muy radicalizados.

Podría extenderse a otros gobiernos como Perú y Argentina, incluso Brasil y Uruguay, donde hay movimientos de masas que resisten, pero en otros términos, porque la ecuación se modifica a partir de las buenas relaciones de sus gobiernos con el poder imperial. Y este, como se sabe desde que surgió el sistema mundial imperialista a comienzos del siglo pasado, no es un detalle diplomático.

Hacia delante o hacia atrás

Los resultados de las Jornadas organizadas por Telesur, como los de la Primera Asamblea de medios comunitarios, adquieren sentido progresivo, dinámico y útil, si sirven a las definiciones ofrecidas por Pimentel en las Jornadas.

De lo contrario, corren el riesgo de pasar al olvido y convertirse en inútiles para esos fines: ' desmontar las informaciones generadas por las potencias hegemónicas y generar un nuevo orden socialista de la comunicación y la información'. (Fuente: Telesur.org/Jornadas)

Allí radica la pertinencia del 'frente antiimperialista mundial' que invoca el funcionario, dentro del concepto de que se trata de 'una guerra', o sea de un enfrentamiento sin cuartel entre el poder imperialista y la resistencia del gobierno bolivariano de Chávez y el movimiento de masas que lo sostiene. Lo mismo valdría para Bolivia.

Es lastimoso ver que ese frente de resistencia se debilita cuando Telesur, que es una herramienta formidable 'para desmontar las informaciones generadas por las potencias hegemónicas', de allí el valor de su creación, desaparece de un escenario clave en el hemisferio como Argentina.

Si no te veo no existes

Jean Paul Sartre solía recordar, refiriéndose al arte en general, que una obra de creación adquiere existencia a partir del momento en que alguien la contempla. El periodista argentino Tomás Eloy Martínez, tan conservador como buen novelista, comentó ese concepto de Sastre en un excelente estudio sobre los medios venezolanos escrito para la gran burguesía de ese país (pagado entre otros por Marcel Granier, presidente de RCTV) en 1985. Allí dice: Una obra no es solo aquello que es, por lo tanto, sino también la panoplia personal de apetitos, prejuicios, conocimientos y deseos que cada hombre deposita sobre ella…' (Radio Prensa y TV: entre el equilibrio y el estancamiento, T.E. Martínez, 1985, en: El Caso Venezuela. Una Ilusión de Armonía, Moisés Naim y Ramón Piñango, Caracas, 1985, pág 364).

Visto desde este punto de vista: Telesur no existe en Argentina. Más allá y más acá de las voluntades y el esfuerzo diario de sus reporteros, su productora local y las intenciones caraqueñas, el canal casi nunca existió. Esto quiere decir que, lamentablemente, Telesur Argentina no es parte de ese 'frente mundial' que convoca Pimentel, ni está al servicio del noble objetivo que invoca.

Para nutrir este problema cito lo que dijo este sábado 19 de mayo en Caracas, el actor estadounidense Danni Glover, miembro del Consejo Asesor de Telesur, que también participa de las Jornadas sobre el Derecho a estar Informado…

Glover y Katrina

'El gobierno estadounidense, dijo Glover, siempre trata de aplacar cualquier tipo de resistencia que existe dentro y fuera de su país y esa postura tiene un impacto directo en los medios de comunicación que promueven la guerra y la desinformación… Las personas (en Estados Unidos) no participan en un debate que les permita entender que ellos tienen el poder de la información. 'Nosotros vemos las posiciones que toman los medios y la gente debe tomar el poder y hacerse arquitecto de los medios de comunicación', instó Glover'. (Fuente: Telesur.org/Jornadas)

Esta es la otra cara del asunto que plantea Pimentel, aunque de manera implícita: No habrá frente anti imperialista en el campo informativo, ni ayudará avanzará la liberación nacional que sirva al objetivo socialista, mientras no logremos penetrar en las mentes de una parte del pueblo yanqui, quizá el más adocenado del planeta, única explicación de lo que denuncia Glover.

Impactar en un segmento de la población pobre de EEUU no es fácil, aunque ya el presidente venezolano avanzó unos pasos cuando armó el alboroto el año 2005 en su visita a los barrios negros pobres de New York, algo similar, aunque más osado, al impacto del Che Guevara declarando en las Naciones Unidas en 1961.

Cuando se puede y no se quiere

No será una tarea fácil. Eso hace más incomprensible la ausencia de las emisiones de Telesur en Argentina, en los horarios usado por los mortales, y no como ocurre, en el horario de los vampiros y las luciérnagas: a la madrugada. ¿Cuántos argentinos saben lo que Glover reclama para su pueblo: que Cuba y Venezuela fueron los Estados que más ofrecieron ayuda a los damnificados del Katrina? Esta información, bloqueada por los medios que dominan la opinión de Argentina, tiene un peso descomunal en un país donde la clase media reacciona ante acciones humanitarias de ese tipo.

Es la misma clase media que hace pendular el país hacia la derecha o hacia la izquierda desde que el proletariado nacional perdió peso propio. Allí radica la importancia (objetivos, táctica y estrategia) de que Telesur aparezca a plena luz del sol (para reflejar lo que pasa, no sólo lo que dice el Gobierno) y no cuando la ciudad duerme.

Y aquí viene la tercera declaración que prometí, del cineasta argentino Tristán Bauer, vertida en estas Jornadas convocadas por Telesur en Caracas, con un contenido en perfecta sincronía de objetivos con lo expresado por Pimentel y Glover.

'si somos capaces de adueñarnos, como ocurre acá en Venezuela, de nuestros medios, estamos ante la posibilidad de crear una nueva televisión no sólo para América Latina, sino para el mundo'. (Fuente: Telesur.org/Jornadas)

Y para que ampliar los alcances de su concepto, señala Bauer: 'si logramos democratizar de verdad el internet estaremos quebrando ese concepto terrible de emisor - mensaje - receptor'. (Fuente: Telesur.org/Jornadas)

Sin la combinación de estos dos factores (propiedad estatal -y social- de los medios y acceso democrático de la red Internet), todo lo demás será un sueño de verano… que se evaporará cuando llegue el otoño.

Modesto Emilio Guerrero


''Estamos cambiando la realidad'' del neoliberalismo

En América Latina se vive "una injusticia social" debido a las grandes corporaciones que ocupan los países del tercer mundo, destacó en su ponencia el cineasta, Pino Solanas, durante las jornadas internacionales de comunicación "El derecho ciudadano a informar y estar informado", celebradas en la capital venezolana, los días 18,19 y 20 de mayo pasado .

"O se recuperan los recursos para los pueblos o se está con el enemigo que son las trasnacionales y las corporaciones para el extranjero que están despojando a los países de América Latina de sus recursos naturales", advirtió Solanas.

Destacó que "las trasnacionales se llevan millones en petróleo y minerales de los países del tercer mundo, los extraen y los exportan sin ningún control público" y afirmó que "el saqueo de los pueblos de América tiene su centro en la hegemonía mediática de las empresas".

Al referirse a los espacios radioeléctricos, el realizador acotó que los contenidos de los programas son en muchos casos condicionados por el raiting o por el financiamiento que obtienen de la publicidad. "Es como si en términos de salud se midiera por las rentas que hacen y no por su funcionamiento", dijo.

Solanas hizo especial mención al despertar que han tenido los pueblos originarios de América Latina en los últimos diez años, en este sentido, comentó que "las mayorías democráticas están cambiando el signo del continente".

Subrayó la importancia de las movilizaciones sociales, ya que según precisó, "son ellas las que han logrado una transformación sin igual en América Latina con pleno ejercicio de las libertades republicanas y la libertad de prensa".

En relación con el caso de la televisora venezolana RCTV, el director argentino apuntó que "la no renovación de la concesión es una fiesta para el pueblo venezolano", pues la propiedad de espectro radioeléctrico pertenece únicamente a los ciudadanos venezolanos.

Señaló que el nuevo canal que entrará en vigencia a partir del 27 de mayo, la nueva televisora pública Tves, es "un espejo de las comunidades para reflejar el alma de los pueblos".

Precisó que el nuevo medio televisivo es parte de la democratización de los espacios mediáticos, los cuales responderán a una ética diferente a la de de la rentabilidad y que estarán al servicio del rescate de la hermandad de los pueblos latinoamericanos y de la justicia social.

Para cerrar su exposición se refirió a la frase del cubano José Martí, "para poner en marcha alternativas que dentro del marco de la democratización de los medios exista el derecho a la información plural y veraz y el derecho al conocimiento de todas las culturas".

"Los canales se tienen q llenar con la producción nacional de los países que siempre se han llenado de enlatados extranjeros", precisó que esa producción debe partir de la creativa y la invención.

Pino solanas (Argentina)


Declaración final de las Jornadas Internacionales de Telesur “El derecho a informar y estar informado”


El consejo asesor de TeleSUR aprobó un manifiesto final al que se sumaron todos los participantes de las jornadas internacionales "El derecho ciudadano a informar y estar informado" que culminó este domingo en la ciudad de Caracas, tras dos días de debates.
El consejo asesor de Telesur tras dos días de reuniones aprueba el siguiente manifiesto al que se han adherido los participantes de las jornadas.

Las frecuencias de radiodifusión son patrimonio de la humanidad, administradas por los Estados nacionales, para satisfacer el mayor bienestar de sus pueblos. Nadie puede pensar que son propiedad de una empresa o corporación.

Por ende es potestad de los estados nacionales la concesión, revocación o renovación de las concesiones, de acuerdo con su Constitución, sus legislaciones nacionales y los criterios de la ONU sobre derechos humanos y el interés colectivo. Numerosos Estados, entre ellos varios latinoamericanos, han hecho uso de esa potestad soberana en el pasado reciente.

Este tema no tiene relación alguna con el de la libertad de prensa ni con la libertad de expresión, lo que significa una ratificación clara y contundente de los derechos fundamentales de los ciudadanos sobre la libre expresión.

Para garantizar que sea patrimonio de la humanidad, es imprescindible una democratización de las frecuencias radioeléctricas en América Latina, donde la concesión de las mismas ha favorecido la concentración en grandes grupos económicos, nacionales y transnacionales, y no la creación de televisoras de servicio público.

En este sentido, aplaudimos las recientes decisiones de Argentina, Brasil y Uruguay de rescatar el espacio público. En Argentina, el canal cultural Encuentro, abre una nueva perspectiva desde el propio estado. Brasil avanzó hacia la conformación de una televisión pública nacional, que involucra a emisoras estatales, regionales, legislativas, educativas, universitarias y comunitarias, además de usuarios y organizaciones sociales. El Poder legislativo uruguayo puso en marcha una nueva ley para la radiodifusión comunitaria, que apunta a la democratización del espectro radioeléctrico.

Al mismo tiempo denunciamos las campañas de manipulación y desestabilización a las que están sometiendo los medios de comunicación a los gobiernos de Bolivia y Ecuador en un intento de condicionar e impedir el desarrollo de políticas populares por parte de esos ejecutivos.

En el caso específico de la no renovación de la licencia a la televisora RCTV en Venezuela, la decisión está totalmente ajustada al derecho, y no significa ninguna arbitrariedad, ni ilegalidad. Extraña, asimismo, la injerencia de organizaciones internacionales y multilaterales en asuntos internos de una nación, sobre todo cuando la preocupación ha sido sobre lo intereses sectoriales de una sola empresa, en un país donde existen más de 45 televisoras y 800 radioemisoras privadas.

Caracas, 20 de mayo de 2007

TeleSUR


Todos somos comunicadores

Agradezco, en nombre de la Federación Latinoamericana de Periodistas, poder estar aquí en circunstancias históricas de gran trascendencia para la lucha estratégica por la independencia definitiva de nuestros pueblos.



Agradezco al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, compañero Hugo Chávez, por su compromiso indoblegable al servicio de la lucha por un mundo mejor.



Y agradezco a todas las compañeras y compañeros que realizan Telesur, por la invitación que nos han hecho a compartir un encuentro que, por los temas en tratamiento, tiene una enorme importancia en la lucha por cambiar la correlación de fuerzas frente a los enemigos de nuestros pueblos.



Este, según creemos, es un momento tan especial del proceso revolucionario bolivariano, que excede en largo el momento histórico de un solo país.



La República Bolivariana de Venezuela, junto a la luz larga de la Revolución Cubana, han colocado algo más que una piedra en el zapato del imperialismo.



Tanto desde aquí, desde este país, como desde Cuba, se está diciendo con fuerza al mundo entero que no se puede, ni se debe, continuar camino al abismo, tal cual lo propone el capitalismo, en su fase imperialista comandada por EE.UU. Todos estamos diciendo que no hemos estado, ni estaremos jamás, de brazos cruzados, mientras la humanidad y el planeta se desbarrancan hacia el vacío.



Y en un nuevo tiempo de lucha, que traza, muy especialmente, en América Latina y el Caribe, una nueva condición subjetiva para el debate de ideas, la aparición y desarrollo de Telesur significa un paso de gigante; primero, por su irrupción en la escena política y comunicacional y, luego, por su permanente convocatoria a extender las redes de un mensaje, de un discurso y de un pensamiento contrapuesto al mensaje dominante, al discurso hegemónico, al pensamiento único.



Destaco esto, no porque sea de práctica aplaudir al anfitrión, sino porque ese paso de gigante de Telesur, se ha dado cuando buscábamos, unos más, otros menos, trascender nuestros propios límites a la hora de dar un salto de calidad en materia de información-comunicación, tras la larga y riquísima lucha planteada por la prensa alternativa, alterativa, por la prensa propia, en su más variadas expresiones, al interior del movimiento popular, en los últimos cuarenta años, como mínimo.



La decisión de que Telesur ahora se abra a Europa y Asia, explica en términos estratégicos la idea de la Revolución Bolivariana, la idea de su líder, el compañero presidente Hugo Chávez, la idea de reconocer a la información-comunicación como parte esencial de la lucha ideológica, de la lucha política, de la lucha económica. Y no apenas como un complemento, como una cuestión instrumental.

La lucha por una alternativa al capitalismo, por un mundo mejor, requiere entre otras cuestiones profundas, plantearse en términos científicos-técnicos la expansión masiva del pensamiento y el discurso contrahegemónico. Eso, en el más elemental entendimiento de que en la lucha de ideas es absolutamente indispensable penetrar las líneas maestras de la industria cultural de masas y de la industria del entretenimiento: centros vitales de la reproducción ideológica dominante a escala planetaria.



Penetrar, decimos. O en su defecto –en un proyecto por etapas-, someter a asedio a esas líneas maestras, desde otra información-comunicación –y no únicamente desde la contra-información-; para impulsar progresivamente el avance hacia una nueva y mejorada correlación de fuerzas a favor de los explotados, marginados, excluidos. Es decir, a favor de tres cuartas partes de la humanidad.



Avanzar en proyectos de la naturaleza de Telesur y Radio Sur, defender y ampliar las radios comunitarias, los canales de televisión alternativos, las agencias de noticias

contrahegemónicas prepositivas, ganar las calles de las grandes y pequeñas ciudades con la prensa propia de los que luchan, redoblar los esfuerzos de capacitación y formación sobre el rol de los medios y su importancia en la construcción de poder, son cuestiones básicas: todavía no exploradas a fondo, ni desarrolladas en orden con las exigencias de este nuevo tiempo. No exploradas ni desarrolladas como lo demanda el carácter de la lucha política e ideológica; ahora dinamizada muy por encima de las presunciones más optimistas ensayadas no hace tanto tiempo.



Nosotros como FELAP pensamos que la lucha económica, política, social y cultural debe exigirse programas de información comunicación que alimenten la práctica de disputa: por el total del poder. En tal decisión, la propiedad de los medios de información-comunicación –como parte medular de los medios de producción- debe constituirse, desde ya, en uno de los objetivos estratégicos, mientras se disputa todo el poder.



La revolución jamás es un hecho posterior, sino una construcción permanente, más allá de cuánto sea el poder conquistado y la correlación de fuerzas entre quienes se aferran a sus privilegios, a sangre y fuego, y quienes luchan por terminar con todo tipo de privilegios.



La construcción del Socialismo del Siglo XXI, por ejemplo, comporta necesariamente la construcción del mensaje y al mismo tiempo del vehículo capaz de hacer que el mensaje adquiera, por distintas vías, carácter masivo.



Y para ello necesitamos sumar a las grandes mayorías, no excluir a nadie. Y en esa lucha es nuestra tarea ampliar las posibilidades de que los soportes técnicos del mensaje, los soportes técnicos de la ideología que reivindicamos, sean nuestros en la medida que seamos capaces de construirlos o conquistarlos. Eso dependerá de hasta dónde llegue nuestra lucha por cambiar la correlación de fuerzas respecto de quienes se arrogan el derecho a la propiedad de las conciencias, la vida y la muerte de miles de millones de mujeres y hombres en este mundo.



La construcción de un mundo mejor, que no podrá seguir siendo capitalista, nos plantea saltar las vallas del fracaso del sistema de socialización capitalista, rompiendo esquemas que, por ejemplo en la profesión periodística, siguen atados a los intereses de las clases dominantes, a sus constituciones y sus leyes. Incluso a sus prácticas presentadas como naturales.



Es decir, a todo el esquema institucional de la dominación, que ha impregnado, incluso, a no pocas organizaciones de trabajadores de prensa que al insistir con la "pureza" de la profesión, entorpecen el ampliado de la fuerza propia, desconociendo a priori a todo aquel que no posea un título habilitante para el ejercicio del periodismo.



Es de gran importancia salirse cuanto antes de ese enredo. Un viejo y colosal enredo que ha atrapado a compañeras y compañeros de nuestras propias filas, poniéndolos a seleccionar quién no y quién sí puede ejercer la profesión como si ese fuera, en nombre de una determinada ética profesional, el parámetro de calificación en la lucha ideológica. No hay ética profesional sin ética social, entendida ésta como un compromiso con los intereses de las mayorías explotadas y humilladas.



No debe ser más importante, en las tensiones ideológicas, políticas, económicas, sociales y culturales del presente, quién comunica, sino qué se comunica y para qué se comunica. Y nuestras ideas no requieren de un paladar exquisito, sino de una voz que se multiplique. Por supuesto, elevando la calidad profesional, pero nunca al extremo de subordinar la ideología revolucionaria, la ideología transformadora, las necesidades de expresión de los que padecen, a las concepciones profesionalitas, sectarias, corporativistas.



De un lado de la comunicación estamos los que peleamos por un mundo mejor, del otro lado los que han hecho este mundo injusto, explotador, inhumano y alienante. Ampliar nuestras filas es un imperativo, por sobre cualquier tipo de veleidades profesionales, por encima de las tendencias academicistas que delimitan el campo de acción y las reglas de juego a los imperativos de la lógica dominante.



Aun a riesgo de aproximarnos a alguna simplificación, conviene partir de la idea de que todos somos periodistas, todos somos comunicadores. Desde ese piso es necesario hoy, frente a los retos de la humanidad, por salvarse a si misma y salvar el planeta, elevar el nivel de la disputa por la multiplicación de nuestras ideas, por la ampliación de nuestro mensaje, por la construcción de una conciencia ideológica que no caiga en la trampa de pretender humanizar el capital.



En el amplio campo de la disputa por un mundo mejor, todos los que estemos dispuestos a construir ese mundo mejor nos hemos ganado, desde ya, el derecho a informar y comunicar. La propiedad social de los medios de comunicación se disputa, construyendo la información comunicación que acreciente el carácter de la disputa ideológica, política y económica.



La propiedad social sobre los medios se conquista en la pelea cotidiana, aprendiendo –en la construcción de la otra información-comunicación-, a romper la dependencia consciente o inconsciente de los monopolios y oligopolios informativos comunicacionales, manejados por el gran capital.



La extraordinaria lucha de resistencia de numerosos movimientos sociales en toda la región, requiere de una mayor planificación estratégica en el campo de la información-comunicación.



Se necesita habilitar centros de capacitación sobre información-comunicación y poder, poniendo el problema de la propiedad de los medios como un tema prioritario en la agenda de lucha. Gran parte de la pretensión de ofensiva del movimiento de masas por un mundo mejor, radica precisamente en la capacidad que se tenga para articular y poner a luz no sólo el conflicto, sino, además, las ideas de transformación.



Juan Carlos Camaño es Presidente de la FELAP

Juan Carlos Camaño



Otro periodismo también es posible

Son numerosas las ocasiones en que cuando participo en conferencias o tertulias sobre comunicación alternativa donde asisten profesionales jóvenes me preguntan sobre cómo afrontar la aparenta incompatibilidad entre servir a un modelo periodístico alternativo al de las grandes empresas y desenvolverse en un panorama dominante por estas empresas.



El modelo económico vigente en el neoliberalismo arroja a los profesionales de la comunicación a un futuro laboral que suele ser en gabinetes de comunicación al servicio de imágenes corporativas y empresariales, o bien a medios de comunicación con instrucciones precisas de servir diligentemente a accionistas y anunciantes. Medios donde no existe participación colectiva en la toma de decisiones, donde los contenidos están condicionados a presiones de lobbys empresariales, anunciantes que no permiten contenidos críticos hacia sus firmas y con agendas informativas pautadas por resultados de rentabilidad económica a costa de empobrecer la investigación periodística o el trabajo riguroso.



Yo soy consciente de que los estudiantes aspiran a licenciarse en periodismo, trabajar de periodistas y vivir de ello. A esos profesionales yo les quiero siempre recordar que tenemos una obligación moral, la obligación moral de informar al mundo sobre tantas y tantas luchas de hombres y mujeres que combaten por su supervivencia y su dignidad. Ellos no organizan lujosas ruedas de prensa, ni invitan a cenar a los periodistas, ni ofrecen bonitos y esplendorosos dosiers de prensa en papel couché. Los jefes de las empresas que contratan a los jóvenes periodistas no tienen ningún interés por llevar a la sociedad la verdad, ellos son dueños o asalariados al servicio de un proyecto económico. No van a denunciar las masacres del gobierno kuwaití si peligra la publicidad de las petroleras; ni van a informar de los despidos de una cadena de supermercados en plena campaña de Navidad; ni de las condiciones laborales de los trabajadores de un conglomerado bancario, si es una de las empresas accionistas de ese medio o se va a necesitar su financiación.



A esos profesionales nunca hemos de cansarnos de explicarles que, cuando estén atravesando la impoluta moqueta de un ministerio acudiendo a una rueda de prensa de un ministro de trabajo, se acuerden de los inmigrantes sin papeles que viven en la clandestinidad, o de quienes trabajan doce horas al día en condiciones laborales precarias. También ellos tienen muchos asuntos laborales para informar en rueda de prensa. Que cuando les llegue un dosier con brillantes gráficos de barras y quesos de una petrolera que opera en América Latina, piensen en esos indígenas que han expulsado de sus tierras para extraer el petróleo, ellos también podrían facilitar muchos datos para un buen dosier de prensa.



Esas gentes también tienen derecho a ser oídas, su voz también debe ser llevada a nuestras páginas, nuestras ondas o nuestras imágenes. Además, es un derecho de los ciudadanos del mundo escucharles. Es el derecho ciudadano a informar y a ser informado, como reza el título de estas jornadas.



Hubo un tiempo en que, bajo crueles dictaduras, los periodistas y los medios no gubernamentales levantaron la bandera de la resistencia. La causa de la libertad de expresión servía para reivindicar su trabajo en duras condiciones de persecución y represión. Ha pasado el tiempo y el panorama actual es diferente. El despegue tecnológico ha provocado que sólo el acceso y el control de grandes tecnologías permitan poner en marcha en condiciones de igualdad un proyecto de comunicación. Los profesionales independientes que servían con honestidad a su profesión han sido laminados y sustituidos por consorcios mediáticos que tienen el control y la exclusividad para informar y filtrar el acceso a participar en sus contenidos.



Refugiados en un uso prostituido de la libertad de expresión, se adscriben la exclusividad y la propiedad para decirle a los ciudadanos lo que deben conocer y lo que no, quiénes pueden ser oídos y quiénes condenados al silencio, qué gobiernos tienen su bendición y quiénes deben ser derrocados. Ellos ahora convierten ese derecho ciudadano conquistado con la lucha y la sangre de tantas generaciones en impunidad para la conspiración y la desestabilización. Esos medios, que sólo son emporios económicos e intereses imperialistas bastardos, reniegan de cualquier mecanismo democrático para su funcionamiento. Los pueblos que han logrado alcanzar mecanismos de elección, participación y representación para la vida política, asisten a la impotencia de una oligarquía de medios de comunicación impermeable a cualquier mecanismo de control y participación democrática. Esos medios han heredado todas las perversiones de las dictaduras: silencian al díscolo, ignoran a la ciudadanía, evaden las leyes y disfrutan de la impunidad.



En las universidades y en los grandes eventos de comunicación se habla mucho de imparcialidad, independencia y objetividad del periodismo. La información es una guerra, una guerra entre modelos sociales. Entre apologetas de un mundo desigual, injusto, mandando por depravados y auténticos terroristas que imponen a sangre y fuego un modelo económico que condena a muerte a miles de personas en todo el mundo y los que apostamos por estar al servicio de los grupos, movimientos, intelectuales y luchadores que todos los días se juegan la vida por defender otro modelo de mundo posible. Los primeros informan de los oscar del cine, las ruedas de prensa de los grandes conglomerados empresariales o las declaraciones de representantes de instituciones financieras internacionales del mundo rico. Frente a ello, muchos periodistas hemos decidido informar de los crímenes que cometen los paramilitares en América Latina, de cómo son perseguidas las minorías étnicas ahora en el Kosovo otanizado, de las cifras de pobreza de EEUU que todos ocultan, de cómo están conspirando para provocar un golpe de estado en Venezuela o de cómo se levantan los indígenas en Bolivia o en Ecuador. Me temo que esta visión del periodismo es otra de las tantas cosas que no se enseñaba en la universidad. Como dice Howard Zinn, no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que circula una velocidad enloquecida y que no dispone de frenos.



Ellos hablan de neutralidad periodística con periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales para el pueblo; de objetividad pero sus páginas y espacios informativos están reservados para el oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas. Ellos silencian cientos de miles de hombres y mujeres que han recuperado la vista gracias al trabajo de gobiernos dignos, ignoran las campañas que han logrado que millones de personas aprendan a leer y a escribir, ocultan las movilizaciones de pueblos que exigen tierra y libertad y les llaman terroristas.



No, no se trata de convertir el periodismo en panfleto, pero sí de decir bien alta la verdad y la voz de los sin voz, condenados al ostracismo por un modelo comunicacional miserable al servicio del mercado. A todos los periodistas les digo que esta es una profesión noble y vocacional que ha sido convertida en miserable por los dueños de las empresas que nos obligan a trabajar al dictado de sus intereses. Debemos recuperar la dignidad y servir a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. Llevar esa causa y esos principios a los medios empotrados en el mercado es tarea difícil, no lo voy a negar. Por eso es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales sus conocimientos y su trabajo si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesión. Los movimientos sociales, los sindicatos, las organizaciones comunitarias, los precarios medios alternativos están necesitados de profesionales comprometidos con otro modelo de periodismo, humanista, social, que apueste por otro orden social más justo. Ni siquiera hablo de militancia, hablo de decencia. La decencia es lo que diferencia al biólogo que trabaja para una multinacional de transgénicos o para una organización ecologista, al abogado que defiende los intereses de una multinacional o los de los trabajadores que exigen un sueldo justo, el militar que dispara contra el pueblo refugiándose en órdenes de superiores o el que combate al lado de la gente. Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.



Maldigo al poeta que no toma partido, dijo Gabriel Celaya. Yo maldigo al periodista que no toma partido por los pobres, los sin voz, los indígenas, los trabajadores, los humillados, los olvidados, los que sufren, los que resisten, los que luchan.



www.pascualserrano.net

Pascual Serrano



Por la recuperación del relato popular contra la mistificación mediática


Desde el fondo de la historia, el sujeto humano, se define por el lugar que ocupa (o le dejan ocupar) en las relaciones de producción.



Y el lugar en el sistema de producción determina su poder en el mundo. En ese interjuego de relaciones, los otros de nosotros, los que más poder ostentan son quienes desde los Medios intentan determinar el sentido de las acciones, saberes, decires y hasta pensamientos de las grandes mayorías sociales.



El fin de Siglo XX el desarrollo del capitalismo produjo en la aldea global la más colosal disputa de sentido.



Las empresas multinacionales, muchas de las cuales ostentan rentabilidades superiores a la mayoría de las naciones, alcanzaron un poder que les permite actualmente operar dentro de los estados nacionales con reglas propias. Se convirtieron en Estados dentro de los Estados. Sirva como ejemplo la controvertida empresa Botnia, la pastera que divide a uruguayos y argentinos. La rentabilidad anual de esa empresa finlandesa es superior al producto bruto de toda la República del Uruguay.



De la mano del control privado de la Comunicación, este puñado concentrado de empresas avanzan con un imaginario social, cultural, económico y político en el que la realidad se edita inmediata y cambiante sin historia ni contextualización.



En esa realidad, el discurso construido naturaliza con pretensión de verdad



Que los Estados nacionales deben ceder su poder a favor de las empresas y en contra de los ciudadanos,



Que la acción política no tiene ningún valor,



Que las nuevas formas de organización y debate sólo tienen validez si se reconocen a través de los Medios, lo que no está en los Medios no existe.



Que las expresiones masivas y populares son desbordes reprimibles, pocas veces comprensibles y por supuesto desde el lugar del poder mediático están sometidos a permanentes discriminaciones. El desocupado organizado es el piquetero, los inmigrantes son sudacas, en España, bolitas en Argentina.



En esa realidad el protagonista promovido, el héroe, es



individualista,



consumista,



apolítico,



casi perverso.



Las construcciónes colectivas difícilmente sean valoradas, el premio es al más vivo, al pícaro, al que no tiene código ni los respeta.



Desde su constitución concentrada y transnacional, la Corporación Mediática, ridiculiza la democracia y - por las dudas - avanza desnaturalizando la democracia participativa.



Arturo Jauretche un pensador argentino reconocido como parte integrante,primero del radicalismo y luego del peronismo (los dos movimientos político-sociales más importantes de la Argentina) fue un ferviente militante social.



Jauretche incluyó entre las zonceras, como acostumbraba a llamar él a la estupidez humana muchas de las construcciones y clisché de los intelectuales y la prensa.



Jauretche resolvía muy bien la dicotomía a la que nos someten los pensadores de los medios esos que cuando hay un gobierno popular gustan de llamarlo populista, mientras reivindican como democráticos a los gobiernos de derecha.



Jauretche decía que los gobiernos se dividen en nacionales o antinacionales según defiendan el interés de la patria o el de las empresas y gobiernos extranjeros. La Gran Prensa nos da ejemplos diariamente de lo que Jauretche llamaba zonceras, que no son otra cosa que mentiras pretensionsas.



Sin ninguna aspiración socializadora los dueños de los Medios se concentran y además pretenden sucederse en el control privado de la comunicación tal como lo hacían las viejas estructuras monárquicas.



Intentan naturalizar el carácter privado de la sociedad.



En este mundo, en el que la disputa de las significaciones, se instala - en cada casa - diariamente, a través de las nuevas ofertas tecnológicas de la comunicación, hay varias acciones que realizar.



En principio se hace necesario recuperar el rol de los Estados Nacionales. En su dimensión cultural más extensa.



Y debe hacerse antes que sea demasiado tarde, entre otras cosas porque como lo demuestran los estudios psicológicos:



la realidad mediática construye desde la más temprana edad del sujeto humano nuevas identidades virtuales.



Los Medios compiten con las figuras parentales convirtiéndose en Otros tan significativos con capacidad de definir los modos de ser y estar en el mundo. Por sobre los padres y madres disputan -hora a hora- la construcción de las subjetividades de nuestros niños y niñas más pequeños.



El mundo privado y la construcción de la subjetividad propuesta desde las empresas privadas de la Comunicación nos convocan, (como lo estamos haciendo con estas jornadas en Caracas)



A pensar y hacer un Mundo diferente, Justo, desde la participación y participativo desde la pluralidad de voces y deseos.



Hoy, para alegría de las mayorías populares, Latinoamérica tiene gobiernos que - a pesar de sus asimetrías – tienen más coincidencias que disputas.



Nunca como antes tantos gobiernos contemporizan y marcan la misma hora popular. Y aunque los Medios -todos los días bombardean la unidad latinoamericana igual crece con Evo en Bolivia, Lula en Brasil Fidel en Cuba, Bachelet en Chile; Correa en Ecuador; Ortega en Nicaragua, Tabaré en Uruguay, Hugo Chavez en Venezuela y Kirchner en Argentina.



Así como a fines del Siglo pasado el neoliberalismo de la mano de los ajustes y privatizaciones impuso su política de globalización del hambre, desocupación y pobreza, estos gobiernos latinoamericanos a través del gradualismo o la revolución pacífica coinciden: En dejar atrás el neoliberalismo, en la construcción de nuevos estados en la lucha por la democratización de la comunicación.



Esta tarea democratizadora requiere:



Rediscutir el rol de los Medios de comunicación de gestión estatal,



Atender el desarrollo de los Medios de gestión social y comunitaria



Legislar a favor del derecho a la información y la libertad de expresión y, Articular esas expresiones a nivel de la región. Tal como se expresa en Telesur y con los debates que se impulsan en la Reunión Especializada de Comunicación Social del MERCOSUR.



El desafío es construir todo en su medida y simultáneamente.



En Argentina, la historia de la radiodifusión desde su génesis se escribió desde el interés de las empresas privadas. Sólo en los gobiernos nacionalistas del Perón (Juan Domingo) de los años 50 los Medios recuperaron un rol de servicio público con una fuerte participación del Estado.



En ese momento nació la cadena de emisoras de Radio Nacional que con sus 40 filiales hasta el día de hoy recorre toda la extensa geografía de la Argentina.



Ese mismo Estado Nacional, y no por casualidad el 17 de octubre de 1951, inauguró las transmisiones de Canal 7.



En busca de amplificar internacionalmente la denominada Tercera Posición, el peronismo comunicacional puso en onda corta el servicio de información al exterior.



Precursor del Movimiento de Países No Alineados, la Tercera Posición fue un discurso destinado a cruzar el debate de un mundo que se exhibía desde la bipolaridad.



La disputa de sentido en un planeta que se definía desde los estados nacionales no se ocultaba en los Medios o por lo menos no podían negarla como hacen hoy en día.



En esa época los gobiernos populares y nacionales construían con acciones y leyes una comunicación más democrática.



Cuando las dictaduras militares reaparecían, las señales de onda corta permitían conocer las ideas del mundo. Radio La Habana, Moscú o las transmisiones en castellano de la BBC servían para romper con aquellos cercos informativos y la demonización del marxismo-comunismo.



En la Argentina - es bueno destacarlo - en los años 70, es un Perón más viejo quien reestatiza los principales canales de televisión, tras 15 años de ejercicio privado y luego de vencidas las licencias.



Desde esa historia sorprende el escándalo que promueven aquí los privados tras el vencimiento de la licencia de RCTV y la decisión del gobierno bolivariano de redefinir la forma de gestión de la emisora.



La gestión estatal de los medios argentinos continuó en Argentina hasta la era de Carlos Menem. Fue esa dictadura la que se garantizó el manejo a través de una Ley de Radiodifusión que nuestra democracia - a más de 24 años - no logró derogar.



Menem, que privatizó hasta lo imprivatizable reformó un artículo de esa Ley para entregar el patrimonio comunicacional a las empresas monopólicas habilitando la transnacionalización de las frecuencias de radio y televisión.



Con el poder comunicacional consolidado en manos privadas - como sucede con casi toda la economía argentina concentrada en grandes grupos económicos- el gobierno de Néstor Kirchner comienza otra etapa. Etapa refundacional de un Estado argentino que aparecía cooptado por el sector privado,



Un Estado que se regodeaba de tener relaciones carnales con EEUU, que reivindicaba con indultos a los dictadores y genocidas, que inventó el hambre en un país rico en alimentos, que redujo un país de trabajo al servilismo de la desocupación masiva, un Estado dispuesto a los TLC, quinta columna neoliberal en la Patria Grande, promotor del ALCA que pretendía firmarse en el año 2005.



Muchas de esas políticas entraron en cuestionamiento a partir del 25 de mayo de 2003 fecha de asunción de Kirchner. Con un gobierno que en cuatro años ostenta altos grados de adhesión popular y con una pacífica disputa de ideas instalada en su propio seno debe reconocérsele que el sentido va en línea de recuperar la esencia nacional y la integración latinoamericana por sobre los modelos de sumisión.



Las deudas sociales, económicas, políticas y comunicacionales son muchas y el gobierno actual es consciente de ellas.



La Gran Prensa transnacional y concentrada lo sabe y desde las tapas de los diarios, las emisiones radiales y televisivas defiende día a día el mundo privado impuesto en los ´90 y lo hace a través de una construcción de la realidad donde la verdad tiene cada vez menos valor.



EL CAMBIO ES CULTURAL



Cuando las nuevas tecnologías de la comunicación extienden su poder hasta el rincón más íntimo de construcción social del sujeto humano, la disputa de ideas no puede quedar atada a las decisiones de quien se propone como exclusivo emisor, dueño del único pensamiento posible.



La batalla de la Comunicación es la madre de todas las batallas.



Es la historia de la humanidad y su futuro lo que está en juego.



En la batalla de las ideas se dirime si marchamos hacia un mundo donde se respeta la diversidad cultural y los caminos que los pueblos eligen para vivir mejor.



La creatividad o dependencia del sujeto humano se pone en juego todos los días, todo el tiempo a través de los Medios.



Mientras la mayoría de los Medios le hace creer a la gente y a los propios periodistas que la realidad son la sombras que se proyectan sobre el fondo de la caverna, las emisoras de los estados nacionales recuperados, las frecuencias en manos de la comunidad y la gente real son quienes pueden revertir este orden de cosas.



Es un cambio cultural el que hay que producir desde y con los Medios; está en juego la verdad de la historia, el presente que vivimos y el futuro que disputamos.



Una de las primeras tareas, casi docentes, es socializar una información fundamental: TODOS LOS MEDIOS SON PUBLICOS



Las elaboraciones teóricas que planteo tuve ocasión de contrastarlas a través de la gestión editorial llevada adelante durante los últimos tres años en Canal 7 y Radio Nacional de Argentina.



El texto que sigue fue propuesto en el año 2004 por nuestra gerencia para ser discutido con los profesionales que trabajan en los Medios de Comunicación del Estado.



"Pensar la Comunicación, sólo desde el costado comercial, es un mal de origen de los medios audiovisuales argentinos.



El avance del modelo privatista de lo s '90, profundizó la tendencia mercantilista convirtiéndolos en máquinas productoras de ganancia a cualquier costo. La búsqueda desaforada por el enriquecimiento puso en cuestión la esencia de la comunicación. La banalización y a la espectacularización de la noticia son la expresión más visible de ese proceso.



La comunicación, convertida en mercancía, devino en un sistema de concentración y transnacionalización económica similar el resto de los servicios públicos.



En nuestro país conviven Medios de gestión privada (la mayoría), estatal (nacionales, provinciales, municipales y universitarios) y comunitaria ( reconocidos a partir de una modificación parcial de la Ley de Radiodifusión realizada por el actual gobierno). Todos forman parte de un espacio radioeléctrico, patrimonio de la humanidad que, de acuerdo a las convenciones internacionales, es administrado por el estado nacional.



La pobreza comunicacional que exhiben los medios públicos de gestión privada (los más ricos), debe tener su contraparte en la articulación de los medios de gestión estatal y social comunitaria.



Durante el año 2004 fijábamos LA LINEA EDITORIAL DE RADIO NACIONAL



Decíamos, la gerencia periodística asume la responsabilidad de impulsar un informativo cuyos contenidos respeten:



La pluralidad de ideas.



El carácter federal de Radio Nacional.



Una mirada del mundo que surja de las vinculaciones de Argentina en la región y latinoamérica.



Radio Nacional es una radio estatal, pluralista, participativa y federal.



Es un servicio público que debe garantizar la difusión de la información de la gestión oficial. En ese sentido también debe promover el debate de ideas sobre los distintos temas de actualidad.



Para lograrlo es importante trabajar desde la multiplicidad de voces, con el reconocimiento de lo intersectorial y multidisciplinario. Buscando una línea propositiva.



Es tarea del informativo promover agenda, no sólo la que surge del gobierno sino de los distintos sectores sociales.



Frente a la realidad y a la búsqueda de la verdad es importante actuar de manera proactiva y no sólo por reacción.



FEDERAL



Radio Nacional es la única radio del país que puede cumplir con la construcción de una información efectivamente federal, sus 40 filiales así lo acreditan. Pero esto requiere una transformación de los profesionales en la forma de analizar, producir y seleccionar las noticias.



Las filiales pueden aportar informaciones que desde el Noticiero central devuelvan una mirada federal. Esta mirada federal es diferente de la mirada nacional que pueden brindar los Medios de pretensión hegemónica. Radio Nacional es además una agencia de noticias.



LA DISPUTA DEL SENTIDO Y LA AGENDA PROPIA



Los Medios de Comunicación de pretensión hegemónica, concentrados en muy pocas manos, algunas de carácter transnacional, imponen diariamente una agenda atada a los intereses económicos de las empresas privadas.



La tarea de Radio Nacional, como la de los Medios públicos de gestión estatal, universitaria o social no sólo pasa por disputarle el sentido a la información que se difunde sino también la agenda informativa."



Para desmistificar hay que recuperar el relato.

Los pueblos, las naciones, las integraciones de pueblos y naciones como la Patria Grande Latinoamericana construyen sus mitos fundacionales, son los que le sirven para crear un relato que le de identidad, que corporice y sintetice sus ideas y proyectos de trascendencia, de esperanza, de bienestar.



Son la expresión simbólica de sus sueños.



Los Medios de Comunicación privados y transnacionalizados trafican la realidad de nuestros pueblos, donde antes era la noticia y la construcción de la verdad hoy está la mentira y la desinformación, donde estaba el entretenimiento está el pasatismo y la chabacanería.



Trocan la necesaria construcción mítica por la mistificación de la realidad. Falsifican la realidad, cubren la verdad con el velo de la tergiversación y el engaño.



El Sur de América está resignificando los sueños de sus padres fundadores, los de Martí,Sandino,Tupac Amaru,Artigas,San Martín, Bolivar.



Aunque todos los Medios deberían contribuir con su rol de servicio público y derecho humano, la realidad compromete a los Medios Públicos de gestión estatal, social, comunitaria a construir un relato de justicia social, liberador, pleno de esperanza.



El mensaje desde el Sur de América al mundo es los pueblos, juntos estamos haciendo un destino que merezca ser vivido.



Otro mundo es necesario y lo estamos haciendo posible.



Néstor Piccone es periodista. Lic. Psicología. Secretaría de Medios Públicos de Argentina.

Néstor Piccone


''El tema de RCTV no tiene nada que ver con libertad de expresión'', ratifica ministro venezolano

En reunión con el Consejo Asesor de TeleSUR, el ministro venezolano de las Telecomunicaciones Jesse Chacón, explicó el marco constitucional y las razones legales que amparan la decisión de no renovar la concesión a la televisora privada RCTV. Aseguró que la determinación del Estado venezolano es soberana y ratificó que "éste 27 de mayo vence, de forma jurídica, la licencia que el Estado venezolano había otorgado a RCTV, empresa que pertenece al grupo empresarial 1BC.

En su intervención, durante las jornadas internacionales de comunicación impulsadas por teleSUR, el ministro Chacón explicó que el proceso de democratización de la comunicación que impulsa el gobierno venezolano, se basa en que la "comunicación no es un hecho mercantil" y que en torno al tema de RCTV la discusión no tiene nada que ver con la libertad de expresión sino con las pretensiones de una empresa privada de mantener la licencia que explotó por más de 50 años.

Venezuela pondrá en marcha, una vez oficializada la salida del aire de RCTV, una televisora de "servicio público" que, según explica el ministro Chacón, es un mandato constitucional que obliga al Estado además, "a crear una radio de servicio público, un sistema público de acceso a internet y un sistema de bibliotecas públicas".

Otras experiencias

Sobre la democratización de los medios, Tristan Bauer, cineasta argentino y miembro del Consejo Asesor de TeleSUR, dijo: "Si nosotros logramos democratizar de verdad el internet estaremos quebrando ese concepto terrible de emisor – mensaje – receptor. Si somos capaces de adueñarnos, como ocurre acá en Venezuela, de nuestros medios, estamos ante la posibilidad de crear una nueva televisión no sólo para América Latina, sino para el mundo", resaltó.

Añadió que la experiencia reciente de la creación de la nueva televisora cultural de Argentina "Encuentro", tiene mucho que ver con la nueva televisora que propone Venezuela y los tiempos que viven los pueblos de América Latina.

Visión latinoamericana

Para Fernando Buen Abad Domínguez, profesor de la Universidad Autónoma de México, los comunicadores tenemos "la exigencia del futuro inmediato. Que nos sentemos a discutir cómo vamos a crecer, con qué vocabulario, con qué imágenes vamos a construir el nuevo socialismo que es una exigencia inmediata. Esta discusión sobre lo cualitativo debería exigirnos no repetir el discurso que nos han impuesto desde fuera. Hay una cartografía sonora, una gama de colores, propios de América Latina que tenemos la obligación de mostrar".

Reunión

El Consejo Asesor de TeleSUR se reúne en Caracas con motivo de las Jornadas de debate público que organiza la televisora multiestatal bajo el nombre "El derecho ciudadano a informar y ser informado".

En las jornadas que culminan este domingo se debaten los siguientes temas: "Impunidad y poder de los grandes emporios de la comunicación", "La responsabilidad de los estados", "El uso del espacio radioeléctrico como bien público", "La propiedad social de los medios" y Alternativas a la situación actual.

Entre los asistentes se encuentran el director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet; el diputado y periodista argentino, Miguel Bonasso; el periodista belga, Michel Collon; el periodista especialista en medios comunitarios, Ignacio López Vigil; el editor de la revista británica New Left Review, Tariq Alí, entre otros.

TeleSUR


El cineasta argentino Tristan Bauer propone que los estados sean dueños de los medios para crear una nueva televisión para América Latina y el mundo

Tristán Bauer, cineasta argentino y miembro del Consejo Asesor de TeleSUR, se pronunció sobre la decisión del gobierno venezolano de no renovar la licencia radioeléctrica a la televisora privada RCTV para crear un canal de televisión público: "si somos capaces de adueñarnos, como ocurre acá en Venezuela, de nuestros medios, estamos ante la posibilidad de crear una nueva televisión no sólo para América Latina, sino para el mundo". Sobre la democratización de los medios dijo que "si logramos democratizar de verdad el internet estaremos quebrando ese concepto terrible de emisor – mensaje – receptor.



Comentó también que la experiencia reciente de la creación de la televisora cultural de Argentina "Encuentro", tiene mucho que ver con la nueva televisora que propone Venezuela y los tiempos que viven los pueblos de América Latina.



Tristán Bauer es el director general de Encuentro , el canal de Televisión Educativa del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la República Argentina

Su primer film de ficción, Iluminados por el fuego (2005) obtuvo múltiples premios mundiales, entre ellos el Goya a Mejor Película Extranjera de Habla Hispana, el Premio Especial del jurado de San Sebastián y el primer premio Coral del Festival de la Habana a la Mejor Película.



Sus comentarios fueron realizados en la primera reunión del consejo asesor de Telesur con motivo de las Jornadas Internacionales sobre "El derecho a informar y estar informado", que han comenzado este viernes en Caracas y se extenderán hasta el domingo.



Las jornadas se realizan en el Teatro Teresa Carreño, donde se abordarán los siguientes temas: "Impunidad y poder de los grandes emporios de la comunicación", "La responsabilidad de los Estados", "El uso del espacio radioeléctrico como bien público", "La propiedad social de los medios" y Alternativas a la situación actual.



Entre los expertos confirmados se encuentran el director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet; el diputado y periodista argentino, Miguel Bonasso; el periodista belga, Michel Collon; el periodista especialista en medios comunitarios, Ignacio Lopez Vigil; el editor de la revista británica New Left Review, Tariq Alí, entre otros.



TeleSUR es una televisora multiestatal integrada por Venezuela, Argentina, Bolivia, Cuba y Nicaragua que se incorpora a la junta directiva de la televisora.

TeleSUR


Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea de EEUU: No apto para aficionados

El 2 de noviembre de 2006 los medios estadounidenses dieron cuenta, con suma discreción, de unas frases protocolares para bendecir, oficialmente, el nacimiento del Comando del Ciberespacio de la Fuerza Aérea Norteamericana.



En la sede del Pentágono en Virginia, el general de tres estrellas Robert J. Elder, experto en tecnología avanzada de la ex Unión Soviética y con más horas de vuelo en el espionaje electrónico que en el aire, fue presentado como el Comandante en Jefe de esta nueva fuerza que marca un hito en la historia militar. Por primera vez, se incorpora a las armas ya tradicionales –el aire, el mar y la tierra- un cuarto cuerpo estratégico, que reacomoda las tácticas de guerra en este mundo cada vez más global. Su misión, repetida una y otra vez en ese discurso de iniciación mediática, es: "Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial."



En aquella ceremonia ritual, los generales del Pentágono sencillamente levantaron el velo de la aterradora barricada tecnológica que han estado construyendo desde hace diez años para tomar por asalto la Internet, encrucijada en la que se va a dirimir –y ya está ocurriendo- toda la vida económica, social, política y militar del planeta.



"Hasta hoy –dijo el General Elder- hemos estado a la defensiva. El cambio cultural es que pasamos a la ofensiva y vamos a tratar al ciberespacio como un ámbito de combate (…)." También, amenazó: "Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día, durante los siete días de la semana...". Para que no quedara ninguna duda de la gravedad de la orden del Pentágono, el Teniente General Elder añadió: "en este ámbito, al igual que en cualquier escenario de guerra, no hay lugar para aficionados."[1]



TODOS SOMOS TERRORISTAS



Quiero llamar la atención sobre esa frase: "no hay lugar para aficionados", que es igual a decir "no hay lugar para nosotros", la mayoría de los usuarios de la Red que apenas tenemos idea de qué procesos tecnológicos tienen lugar cuando mandamos un correo electrónico o navegamos en la web, y que no somos conscientes de que la Internet está y estará "invisible" pero omnipresente -como la electricidad- en todos los procesos esenciales de nuestras vidas.



Detrás de la reorganización del Ejército norteamericano está la decisión política de mantener no sólo el control de este espacio, la supremacía técnica y la vigilancia extrema de todos los que interactúen en él - potenciales terroristas mientras no demuestren lo contrario-, sino la arquitectura global de lo que ellos han decidido que será la sociedad del futuro.



La creación del Ejército para el Ciberespacio no es el comienzo, sino el punto final, la pata de la mesa que faltaba, en esa arquitectura. El Pentágono tiene la función de ser el policía encargado de identificar y asesinar, literal o digitalmente dentro y fuera de los Estados Unidos, las manifestaciones de resistencia o de alternativa política, tecnológica, económica y militar al orden que ellos han diseñado para nosotros. Los Estados Unidos son la primera ciberpotencia.



Controlan las innovaciones tecnológicas, las industrias digitales, los proyectos (materiales e inmateriales) de todo tipo. Sus legislaciones al respecto están siendo clonadas de un país a otro. Toda la plataforma para los grandes cambios históricos, asociados a las llamadas tecnologías del acceso y la revolución de la nueva economía, la han ido imponiendo al mundo sin pedirle permiso a nadie, y frente a ese modelo instituido arbitraria y deslealmente solo ha habido tímidas y descoordinadas reacciones de los movimientos sociales.



En este ámbito, el obsesivo interés del gobierno de los Estados Unidos, agenciero de las grandes multinacionales de las telecomunicaciones, va mucho más allá del control de nuestras mentes, aunque, por supuesto, es un objetivo de primer orden convertir en una "tubería" privada que fluya en un solo sentido el espacio de comunicación más participativo que jamás haya tenido la humanidad.



Pero no es esta la única preocupación que tienen. Ignacio Ramonet ha dicho con razón que el dueño de la flota digital será quien controle el comercio y el dinero del mundo, como sucedía durante los siglos XVII al XVIII con la Flota de Indias. Y quien controle estas tecnologías, también conservará la supremacía militar. Pero el superpoderoso sistema de guerra norteamericano, que se sostiene en las técnicas de la comunicación y de la información, puede ser sensible a las acciones de guerra asimétrica, una lección que aprendieron en Vietnam y que les está dando infinitos dolores de cabeza en Iraq. Los misiles, los aviones, los helicópteros, las bombas "inteligentes" se desplazan simultáneamente por pistas digitales y aéreas, y el espacio cibernético puede ser tan o más vulnerable a las emboscadas que los caminos tangibles. "No hay lugar para aficionados", esa frase soberbia del General Elder, tiene un significado añadido: la decisión de los Estados Unidos de convertir en asunto de seguridad nacional el desarrollo y uso de las tecnologías digitales más avanzas.



¿Cuál es la táctica inmediata que ha seguido el complejo militar-industrial norteamericano para impedir que la Internet sea un tesoro público y se convierta en una autopista privada, anclada a sus intereses hegemónicos? Los propios militares nos lo dicen. En un artículo publicado por la revista Military Review en el número de septiembre-octubre de 2003[2], dos oficiales que estudiaron a fondo la guerra cibernética palestino-israelí, develan un fragmento de un documento elaborado por el Pentágono sobre Seguridad Nacional e Internet[3]. Allí se definen las "cuatro necesidades en la política nacional e internacional de los Estados Unidos", en torno a este tema:



Decidir quién proporcionará la seguridad en la Red –es decir, quién es el dueño.



Proporcionar respuestas legales al rápido crecimiento horizontal de la Red –es decir, una Ley Patriota universal.



Poner en vigencia responsabilidades legales para quienes creen incidentes no deseados –es decir, la represión.



Detener la proliferación de armas y tecnologías cibernéticas no deseadas –es decir, códigos cerrados a la mirada ajena y autopistas exclusivas para la poderosa elite norteamericana.



La argumentación que ofrece el Pentágono a estas "cuatro necesidades" es un manual de ciberterrorismo mundial ilustrado, en el que no podemos detenernos en este análisis por falta de tiempo. Quiero llamar atención al menos en un aspecto: desde hace algo más de diez años, mucho antes del 11 de Septiembre que ha servido en bandeja de plata el pretexto para esta ofensiva, los Estados Unidos han venido trabajando para crear dos canales que propicien el ordenamiento de la Red según sus intereses estratégicos. Uno, el legal, que intenta aprobar normativas nacionales e internacionales que les permitan espiar, intervenir servidores y páginas web y sancionar a los "terroristas" cibernéticos. (Si están al tanto de las noticias habrán visto los acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Europea para la retención de datos y el impulso a legislaciones sobre un tipo de sociedad de la información.)



Y un segundo canal, en el que ilegalmente operan con avanzadas armas de guerra –las llamadas eufemísticamente de "minería de datos" y de "reconocimiento"-, para someternos a extrema vigilancia y para desactivar sitios web en una operación ofensiva que han denominado "política de eliminación de información virtual que pueda ser útil al enemigo"[4].



En un artículo publicado el 28 de marzo pasado por el USA Today[5] con el alarmante título de "Comando prepara ataques a sitios web terroristas", se afirma que "los documentos contractuales del Pentágono muestran que el Ejército solicitó a las compañías (comerciales) desarrollar un espectro completo de técnicas para atacar redes informáticas. Según muestran los documentos, este programa, dirigido por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, prevé gastar 40 millones de dólares en 4 años."



Tanto el Pentágono como las agencias de seguridad norteamericana parten del presupuesto de que todos somos sospechosos de ejercer el terrorismo, incluso si demostramos lo contrario. Y digo esto con premeditación. El Washington Post publicó el pasado 25 de marzo[6], que la famosa Base de Datos de Identidad de los Terroristas (TIDE por sus siglas en inglés), creada a partir del 11 de Septiembre con la integración de todas las agencias de Inteligencia del país, incorpora diariamente un promedio de 1200 nombres de ciudadanos nacionales y extranjeros.



Ahí van a parar todos los registros inimaginables, desde itinerarios de vuelos hasta cuentas de restaurantes, resultados académicos e identificaciones personales en los chats de internet. El TIDE tiene un solo defecto: después que ingresa el nombre allí es prácticamente imposible borrarlo del sistema, por la compleja maraña de permisos que se necesitan para eliminar un expediente ya iniciado. "La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) –dice la autora del artículo del Washington Post, Karen de Young- reportó que en el 2005, por ejemplo, solo fueron borrados 31 nombres."



Gracias a este segundo canal ilícito operan las variantes mejoradas del sistema Carnivore para el espionaje telemático –la versión europea se conoce como OSEMINTI y la han producido Francia, Italia y España a un costo de 2 000 millones de dólares[7]. Y también, navegan las nuevas terminologías y etiquetas que criminalizan los movimientos sociales y facilitan el terreno a la intervención legal e ilegal. La caricatura del nuevo terrorista tiene ahora un AKM en la mano derecha y una laptop, en la izquierda, y se dedica con especial ahínco a la "Guerra Santa Tecnológica"[8], tal como la definió el Observador del Terrorismo de la Fundación Jamestown. En esa guerra, afirman los expertos del Pentágono, se enfrentan los "guerreros ciberespaciales"[9] del General Elder contra "piratas", "cibervigilantes", "terroristas", "estados hostiles"[10] e "individuos moderados radicalizados"[11].



No faltan, incluso, los expertos que vaticinan terroríficos escenarios controlados por los "enemigos cibernéticos". En una especie de Harry Potter para adultos, el ministerio de la Defensa de Gran Bretaña publicó un informe de su Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrinas[12], en el que augura que los ciberterroristas serán capaces de crear chips que podrían implantarse en el cerebro humano, bombas de impulso electromagnéticas y otros diabólicos artefactos.



"En el 2035 –afirma el almirante Chris Parry, jefe del Centro- estarán disponibles armas de pulso electromagnético, capaces de destruir los sistemas de comunicación de una zona o de inutilizar centros neurológicos de comunicación o negocios… Se utilizarán armas de neutrones que matan sin destruir infraestructuras, que podrían ser usadas en limpiezas étnicas. Armas que permitirán ver a través de las paredes, y otras biológicas, radiológicas y nucleares altamente letales."



Lo que no suelen admitir estos expertos es que los únicos que tienen la capacidad para crear ese tipo de artilugio de guerra y dirigir ataques en gran escala en la red, son los dueños de las tecnologías y los que controlan las investigaciones en las universidades y en los laboratorios militares. Como reconoció Ahmed Mücahid Ören, el coordinador del debate sobre ciberseguiridad de la Conferencia Mundial sobre Seguridad, convocada por la Unión Europea a fines de febrero de este año: "Un gran ataque electrónico requiere mucho tiempo, mucha información y muchísimo dinero." [13]



OBSERVATORIO REGIONAL DE LA INTERNET



Desgraciadamente, estamos totalmente indefensos y enajenados de la guerra que ya nos hacen. Existe abundante información útil, pero está fragmentada y dispersa, mientras la izquierda sigue gravitando en dos corrientes igualmente engañosas y en cierto modo suicidas.



La primera corriente cree que la Internet es una panacea en la que se disiparán sus históricos problemas de expresión y articulación internacional. La segunda tendencia, absolutamente paranoica, suele mirar a la Red a distancia y con terror, y está convencida de que es un ámbito poblado de abismos y monstruos de siete cabezas como en el Gran Océano de las crónicas precolombinas.



Ambas corrientes nos dejan a merced de las decisiones y los zafarranchos de combate del Pentágono y sus filiales en Europa, y hay que reconocer que han logrado avanzar en sus estrategias de dominación en la web. No es casual que desde el 2003 no ha habido otras reacciones de la magnitud que vimos en los días previos al inicio de la intervención militar en Iraq, protesta que se hizo sentir de manera simultánea y organizada en cientos de ciudades del mundo con la ayuda indiscutible de la Internet.



Como mismo no podemos existir sin la tierra, sin el aire y sin el mar por más que otros nos hagan la guerra para arrebatarnos esos ámbitos de vida, es un asunto de elemental sobrevivencia defender el espacio cibernético sin el que no hay manera de construir el futuro de nuestra especie.



La ciberguerra terrorista que han declarado los Estados Unidos da por sentado dos miedos: uno al terrorismo en sí mismo y otro, a las tecnologías. Por tanto hay que apropiarse de estas técnicas; hay que diseñar nuestras propias estrategias; tenemos que monitorear también 24 horas al día si es posible la Red y sugerir alternativas frente a las agresiones del Comando Ciberespacial; urge identificar todos los resquicios legales que nos permitan hacerle frente a sus arremetidas, y sobre todo, debemos ayudar a construir, de un modo menos empírico, nuestras comunidades virtuales.



Asociado al Observatorio Global de los Medios, a la Red de Redes En Defensa de la Humanidad o otra institución que pueda apoyarlo, creo que debemos pensar seriamente y con urgencia en la posibilidad de tener un Observatorio Regional de la Internet que sistematice la recopilación de datos, que filtre la información y profundice en el conocimiento de la evolución y las tendencias de la Internet con una intencionalidad política, y por supuesto, que enlace a los movimientos, instituciones de gobierno e investigadores que directa o indirectamente evalúan los sistemas digitales, la comunicación y los movimientos sociales y políticos que se articulan a través de la Internet. Necesitamos información para dar la batalla legal frente a las ilegalidades y a las normas supuestamente legales que nos imponen. Y para denunciar, permanentemente, las violaciones y los atropellos.



Compañeros, ignorar esta guerra no detendrá a los profesionales que comanda el general Elder. Todo lo contrario. Ahora mismo, en este mismo instante, nos están apuntando al cerebro y al corazón. Aceptemos el reto. Meditemos cómo organizarnos y qué legítimos instrumentos están a nuestro alcance para defender a toda costa la Internet solidaria, que es el único modo de impedir que las fantasías de Orwell se instalen entre nosotros, definitivamente, como realidad.



Muchas gracias.


[1] Sara Wood, "El nuevo Comando de la Fuerza Aérea combatirá en el ciberespacio". Servicio de Prensa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Washington, 3 de noviembre de 2006. (Nota publicada en la página del Departamento de Estado: www.state.gov



[2] Coronel Patrick D. Allen, componente de reserva del Ejército de los EE.UU., y teniente coronel Chris Demchak. "La guerra cibernética palestina-israelí". Military Review, septiembre-octubre de 2003.



[3] Chips C. Demchak, "State Security Paths in a Digital Mass Society: New Internet Topologies and Security Institution Obligations", Cambridge Review of International Affairs, número especial sobre la seguridad del estado y el Internet. Fecha desconocida.



[4] Declaraciones al USA Today de John Arquilla, profesor de la escuela de posgrados de la Marina. En: Jim Michaels, "Comando prepara ataques a sitios web terroristas". USA Today, 28 de marzo de 2007



[5] Ibídem.



[6] Karen de Young, "La base de datos sobre el terrorismo se ha cuadriplicado en once años". En: The Washington Post, 25 de marzo de 2007; A01.



[7] Mercè Molist, "El Ministerio de Defensa español trabaja en un Carnivore europeo mejorado". El País, Espaaña, 24 de febrero de 2007



[8] Abdul Hameed Bakier, "Última novedad de la Revista Técnica Mujahid, un Manual del Entrenamiento para Jihadis". Foundation Jamestown, 5 de abril de 2007. Publicado originalmente en Terrorism Monitor, 29 de marzo de 2007. Se puede consultar en: http://jamestown.org/news_details.php?news_id=232#



[9] Sara Wood. Nota citada.



[10]Esta categorización aparece en: "El ciberespacio es el ámbito donde la Fuerza Aérea vuela y combate", intervención del Secretario de la Fuerza Aérea Michael W. Wynne en la Conferencia de Integración del C4ISR –Comando del Ciberespacio-, celebrada en Crystal City, Virginia, el 2 de noviembre de 2006. Publicado en la página de la Fuerza Aérea norteamericana. Se puede consultar en http://www.af.mil/library/policy/november.asp



[11] Michael Chertoff, Secretario de Seguridad Nacional de EEUU, en la reunión con el Comisario de Justicia de la UE. Bruselas, 5 de abril de 2007.



[12] "Chips cerebrales, bombas electromagnéticas y peores noticias". El País, España. 9 de abril de 2007.



[13] "El nivel de riesgo actual del ciberterrorismo es bajo, opinan expertos". Agencia EFE, 1 de marzo de 2007.

Rosa Miriam Elizalde


Prensa Latina: una experiencia alternativa

El 16 de junio de 1959 nació en La Habana un proyecto comunicacional de alcance internacional para proponer una visión de la realidad latinoamericana diferente a la de los monopolios mediáticos de entonces.



La nueva organización surgió bajo la influencia de la triunfante Revolución cubana y a uno de sus principales impulsores, el comandante Ernesto Ché Guevara, se le atribuye su nombre: Prensa Latina, una agencia de noticias objetiva pero no imparcial, creada para hacer la revolución en el periodismo latinoamericano como afirmaba su primer director, el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti.



"Ahora –señalaba Masetti- ya nadie podrá ocultar la verdad de nuestra lucha. No va a pasar como cuando en 1950 se levantó el pueblo de Puerto Rico contra el opresor imperialista y las agencias yanquis informaron al mundo que 'un pobre loco –el patriota Pedro Albizu Campos- con un grupo de jóvenes revoltosos, había tratado de perturbar el orden'. No se dijo nada de los cientos de muertos, de la represión al pueblo, de los bombardeos de punta a punta de Puerto Rico, ni de los asesinatos que cometieron las tropas del imperialismo yanqui". (Masetti:1960)



En esa época, el telégrafo y las ondas hertzianas eran los medios más avanzados en el campo de las telecomunicaciones y un grupo reducido de agencias de noticias controlaban la mayor parte de los flujos informativos internacionales desde la posición privilegiada que ocupaban, y siguen ocupando, en la cúspide del sistema de medios, como receptoras, seleccionadoras y distribuidoras de los objetos de referencia de interés público que configuran, en buena medida, la agenda de sus abonados.



Las agencias de noticias fueron las primeras organizaciones mediáticas de alcance global, estuvieron entre las primeras corporaciones transnacionales y han jugado, desde su aparición como modelo comunicacional a mediados del siglo XIX, un papel protagónico en la globalización (BOYD-BARRET: 1998,1) del sistema capitalista y en la construcción de su hegemonía a nivel internacional.



Coincido con Oliver Boyd-Barret, cuando afirma que las agencias de noticias fueron de las primeras organizaciones globales productoras y distribuidoras de "conciencia", mediante la mercantilización de la información noticiosa con implicaciones significativas para nuestra comprensión y reconocimiento del tiempo y el espacio (BOYD-BARRET: 1998,7). A esta afirmación habría que agregar que las agencias no han actuado solas en ese proceso, sino que lo han hecho como parte de las industrias culturales en el concierto de las instituciones creadas por el sistema para su producción y reproducción en un orden social determinado.



Tales circunstancias explican por qué los creadores de Prensa Latina pensaron en una agencia de noticias como el medio más eficaz para generar una visión emancipadora de la realidad. Si la Revolución cubana hubiera triunfado un cuarto de siglo más tarde, tal vez habrían optado por un canal de televisión internacional como Telesur.



Alternativos respecto a qué, para qué, con qué y cómo



¿Es Prensa Latina un medio alternativo, o puede ser ubicada en la categoría de la denominada comunicación alternativa?



Al margen del debate sobre qué es lo alternativo en el ambiente mediático contemporáneo, es bueno recordar que lo hegemónico en cada momento histórico fue alguna vez alternativo, aunque no todo lo alternativo haya llegado a ser hegemónico, ya sea porque fracasó en el intento, porque se resignó a ocupar un lugar secundario respecto a un referente principal, o porque terminó siendo asimilado por éste. Para saber cuáles son nuestras aspiraciones debemos preguntarnos ¿alternativos respecto a qué, para qué, con qué y cómo?



Una vez respondidas estas preguntas podremos identificar a nuestros adversarios, conocer cómo operan y de qué fuerzas disponen; definir nuestros propósitos estratégicos; saber con qué recursos contamos para alcanzarlos; y determinar cómo lo haremos.



Desde su fundación, Prensa Latina ha estado presente en la cobertura de los acontecimientos noticiosos más importantes de nuestra región y del resto del mundo, procurando siempre la construcción de una agenda y un marco interpretativo propios, opuestos a la estrategia homogeneizadora y de pensamiento único de la hegemonía capitalista.



La nuestra es una acción consciente de resistencia de largo aliento, encaminada a dotar al público de la información necesaria para identificar la situación de dominación y su naturaleza.

De Marx aprendimos que "las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante…" (C. MARX y F. ENGELS:1973, 45).



En correspondencia con esa sentencia marxiana, el discurso de Prensa Latina tiene como objetivo principal promover la creación de espacios para fomentar una visión de la realidad crítica, democratizadora y participativa que contribuya a la construcción de la hegemonía alternativa a la cual se refería Antonio Gramsci, cuando llamaba la atención sobre la necesidad de superar la visión del mundo caótica, descentrada, incoherente, estática y conservadora del sentido común, "la filosofía de los no filósofos", la concepción del mundo de las clases subalternas bajo los efectos de la dominación.



La hegemonía, concebida por Gramsci como forma de liderazgo intelectual, moral, ideológico y cultural, se construye en un intrincado y conflictivo proceso de seducción, enfrentamiento, negociación, alianzas y resistencia, mediante el cual la clase dominante logra la dirección de la sociedad sin recurrir, como regla, a la violencia coercitiva.



"El ejercicio normal de la hegemonía [...] se caracteriza por una combinación de fuerza y consenso, que se equilibran de diferentes maneras, sin que la fuerza predomine demasiado sobre el consenso, y tratando de que la fuerza parezca apoyada en la aprobación de la mayoría, expresada mediante los llamados órganos de la opinión pública" Gramsci (1975:1638).



En la hegemonía descrita por Gramsci está implícita la inmanencia social del poder, concepción desarrollada posteriormente por otros pensadores como Michel Foucault y Pierre Bourdieu.



"…El poder no es visto como una cosa que se adquiere o se pierde. Su estatuto no es el de "ente objeto", sino el de relación. Por ende, no es posible identificarlo sólo con la acción represiva, de barrera negadora de posibilidad de otra opción. Al interpretarlo como hegemonía, Gramsci está destacando su positividad, su mundo operativo, también (y sobre todo) productivo y posibilitador. El poder es relación de fuerzas, actividad. Implica confrontación permanente, conflicto, contraposición de vectores…". (ACANDA: 2002, 292).



Gramsci llegó a estas conclusiones tratando de explicarse por qué no se producían las revoluciones proletarias en países donde existían condiciones objetivas para el derrocamiento del régimen burgués y descubrió que el sistema poseía estos recursos para manejar sus crisis y contradicciones.



Casi un siglo ha transcurrido desde entonces, pero la esencia del capitalismo sigue siendo la misma y el papel de la cultura en la producción y reproducción de la sociedad contemporánea ha alcanzado una importancia superlativa.



Las tesis gramscianas son fundamentales para entender las subjetividades del mundo en esta etapa de globalización neoliberal bajo la hegemonía de Estados Unidos, sustentada en lo ideológico por una poderosa y sofisticada maquinaria productora de sentidos.



Aunque Prensa Latina cuenta con receptores en todo el mundo y sus productos y servicios informativos son multilingües, el eje central de su cobertura está en América Latina, con sus complejidades socioculturales: subdesarrollo, dependencia, recolonización, exclusión social, polarización extrema de la riqueza, multietnicidad, multiculturalidad, religiosidad, y diversidad de imaginarios sociales que rivalizan y se entrecruzan en procesos de permanente conflictividad y crecientes mutaciones, en los cuales "resistencia y sumisión, autodeterminación y dominación se entrelazan dialécticamente" (MARQUEZ CASTRO: 2005).



En las circunstancias actuales, nuestro mensaje está dirigido, fundamentalmente, a audiencias sometidas a la fragmentación social; a la supresión de lo público; al aislamiento de los individuos enfrentados entre sí en una lucha feroz y despiadada por la supervivencia; y al consumismo desenfrenado estimulado por el neoliberalismo.



El individualismo; la falsa percepción de libertad personal y de oportunidades para quienes posean las capacidades y habilidades para insertarse en el sistema; la pasividad y la resignación; y el enriquecimiento individual como meta final son valores del sentido común prevaleciente en una buena parte de la humanidad, que los acepta como naturales, universales e inmutables.



Sin embargo, como bien advertía Gramsci, en las clases subalternas existe también -opuesto al sentido común- un núcleo positivo o buen sentido, punto de partida para la construcción de la hegemonía alternativa, la cual sólo será posible mediante una labor paciente y sostenida de penetración cultural.



[…] toda revolución –apuntaba- ha sido precedida por un intenso trabajo de crítica, de penetración cultural, de permeación de ideas a través de agregados humanos al principio refractarios y sólo atentos a resolver día a día, hora por hora, y para ellos mismos su problema económico y político, sin vínculos de solidaridad con los demás que se encontraban en las mismas condiciones" (GRAMSCI: 1916).



Coincido con Rolando González Patricio, en que la estrategia antihegemónica desde América Latina y el Caribe " …necesita de fuentes que van desde el profundo conocimiento de las tendencias en curso hasta la rearticulación de la tradición de resistencia […] El legado martiano aporta hoy al menos tres de